Este año hemos visitado la
residencia Savia en varias ocasiones.
Cada vez que hemos ido, hemos
desarrollado diferentes actividades con los ancianos residentes. La última vez
que fuimos, organizamos un bingo con todos.
El objetivo era no sólo de mera
distracción sino reforzar su actividad mental y de coordinación.
A mí me asignaron el cuidado de
tres residentes una de las cuales presentaba dificultades a la hora, por ejemplo,
de tener iniciativa de jugar e involucrarse en el juego así como de distinguir
entre algunos números (i.e. confundía a menudo los números 69 y 96).
A parte de ayudarla en el seguimiento del juego, también quise entablar conversación con ella, y le pregunté por su vida y, en particular, si había salido alguna vez de
España. Ella me comentó que había residido durante un tiempo en Suiza donde vivía
con su marido. Más tarde me enteré que éste había sido un poeta español famoso.
Otro compañero tuvo una experiencia
un poco más difícil. A la residente bajo su cuidado les costaba seguir con fluidez el desarrollo del juego y, por ello, no paraba de cantar constantemente “bingo” aunque no tuviera los
números premiados.
Lo más gracioso es
que, al contrario de lo que le ocurrío en el famoso cuento del pastor mentiroso que advertía en falso que
venía el lobo, a la tercera sí que cantó un bingo que resultó ser cierto.
A pesar de que el cuidado de residentes requiere de mucha dedicación y a veces puede ser cansado o tedioso, al
final sigo diciendo que es muy gratificante. Todos llegaremos, al fin y al
cabo, a esa edad y a mí me gustaría también que una persona joven viniera de
vez en cuando a escuchar mis “batallitas”.
Encima, al final y, como despedida,
nos ofrecieron un aperitivo y unos dulces mostrando su cariño hacia nosotros,
deseándonos un feliz verano y esperando vernos el año que viene.
By Jorge del Moral alumno 1º bachillerato internacional