miércoles, 21 de octubre de 2015

Beginning of year 2015-2016

Our first  CAS activity was to visit 

the old people’s home

 

"As IB students, we live extraordinary experiences! A lot of them come from our CAS program, which helps us open up to the world around us. This year, we went as a group to the Residencia Savia. For those who don’t know, the Residence Savia is a home for the elderly. As a student with limited Spanish skills, I was wondering how I could be of any help. My question was quickly answered. When we arrived to the residence, all the elders were watching us, with excitement in their eyes. The women were whispering to each other, with huge smiles on their faces, and the men were watching us curiously. We were introduced to the head nurse, who explained to us their routine, and how things happened in the residence. She told us with a desolated tone that a lot of the residents had no one visiting them. She continued by telling us how we could help with the school. By visiting them once a month, we could definitely increase their level of happiness! So after this short introduction, we were lead to different rooms. There were three different activities planned for the day. I went to play domino. I was fortunate enough to be placed with some of my Spanish friends, who took care of the introductions. We were playing against two elders; Fernando and Julia. They were all lovely people, and they took their time to teach me how to play domino and the game started. One game after the other, we played for an hour without a break. I can say without a doubt, everyone in the group was enjoying the time we spent all together. Of course Fernando and Julia have been playing domino for a lot longer than us, and they took turns in winning the games. Soon the competition was between the two of them, and all us students agreed to always let one of them win. But in the end, no one cared who won, because we got carried away gossiping. All we had to do was ask a simple question, and the two elders were lost in their memories, telling us everything they remembered, and always coming back to how amazing their grand-children were. Listening to them was amazing! All the things they had to say, it took us to visit their past, a time completely unknown by our generation. 
Evidently, as students we learned a lot. Not only about the people in the residence, but we learned how to listen to them, how to be patient with them, (as you get older, you unfortunately get slower too) and we learned how simple things can make people so happy. After the elders had to leave us for lunch, we had a short lesson on the sad reality of those people. The head nurse said something that shocked us all for a few minutes. She said “Any of them could die at any moment.” And from this you think, the other residents have to watch their friends fall one by one, waiting for their turn to come. It’s a scary thought, but it’s a reality we will all have to face at one point. When I left the residence, I was happy to learn that we would be coming back a few times. The thought that we are their little piece of happiness once in a while makes me smile. And the thought that I can help and make someone happier, makes me happier too! 

 By Lydiane Dubreuil  Y13 

 







The morning we spent at the retirement home was really pleasant. It is great to share time with elder people as they are wise, they all have interesting stories and they appreciate your visit. Personally, I played domino with two men that were by far better than me. They were old, but they were good. I admire their cordiality -something that nowadays it is more difficult to find in society- and their unhurried way of living. Some of the elders may looked unhappy or just tired, but it is understandable as in some cases their daily life is not easy. However, I felt that our visit made that day in some way special for them. I sincerely hope that they had enjoyed the time we spent with them as much as we did. 
 







By Miguel Mosquera Y13

lunes, 6 de julio de 2015

Y para finalizar el curso, nos fuimos al BINGO DE SAVIA




 


Este año hemos visitado la residencia Savia en varias ocasiones. 

Cada vez que hemos ido, hemos desarrollado diferentes actividades con los ancianos residentes. La última vez que fuimos, organizamos un bingo con todos. 
El objetivo era no sólo de mera distracción sino reforzar su actividad mental y de coordinación.
A mí me asignaron el cuidado de tres residentes una de las cuales presentaba dificultades a la hora, por ejemplo, de tener iniciativa de jugar e involucrarse en el juego así como de distinguir entre algunos números (i.e. confundía a menudo los números 69 y 96).

A parte de ayudarla en el seguimiento del juego, también quise entablar conversación con ella, y le pregunté por su vida y, en particular, si había salido alguna vez de España. Ella me comentó que había residido durante un tiempo en Suiza donde vivía con su marido. Más tarde me enteré que éste había sido un poeta español famoso.
Otro compañero tuvo una experiencia un poco más difícil. A la residente bajo su cuidado les costaba seguir con fluidez el desarrollo del juego y, por ello,  no paraba de cantar constantemente “bingo” aunque no tuviera los números premiados. 
 Lo más gracioso es que, al contrario de lo que le ocurrío en el famoso cuento del pastor mentiroso que advertía en falso que venía el lobo, a la tercera sí que cantó un bingo que resultó ser cierto.


A pesar de que el cuidado de residentes requiere de mucha dedicación y a veces puede ser cansado o tedioso, al final sigo diciendo que es muy gratificante. Todos llegaremos, al fin y al cabo, a esa edad y a mí me gustaría también que una persona joven viniera de vez en cuando a escuchar mis “batallitas”.



Encima, al final y, como despedida, nos ofrecieron un aperitivo y unos dulces mostrando su cariño hacia nosotros, deseándonos un feliz verano y esperando vernos el año que viene.




 By Jorge del Moral alumno 1º bachillerato internacional


jueves, 25 de junio de 2015

MANU Y LAS NIÑAS Y NIÑOS DEL AULA DE INFORMÁTICA




Todas las semanas durante el curso escolar he ido al aula de informática a ayudar al profesor a impartir su clase a los alumnos de Year 4 (Tercero de primaria). La última clase del año fue un poco diferente a las demás. En principio, los alumnos tenían que acabar su trabajo pero como ya lo habían terminado, comenzaron a realizar el trabajo que en teoría iban a realizar el curso siguiente.

Debían tener completado el “Stage 1” (Primer Nivel), de la página web: https://code.org/. Pero al haberlo completado para ese mismo día de deberes voluntarios, comenzaron con el “Stage 2” (Segundo Nivel).



Al principio pensé que siendo la última clase, los niños estarían con una mentalidad poco trabajadora, pensando ya en las vacaciones de verano o en el festival de verano que tenían que hacer delante de los padres y para el que llevaban meses ensayando. Sin embargo, la respuesta de los alumnos fue totalmente distinta.




Empezaron a trabajar y a entusiasmarse puesto que era la tarea más difícil que habían tenido que hacer en todo el año. Dado que esta era una clase un tanto especial, lo importante era que los alumnos continuaran aprendiendo aunque los resultados no fuesen cien por cien correctos. Me pareció sorprendente que, como algunos no pudieron acabar todo el trabajo, muchos alumnos dijeron que harían de deberes de verano todas las actividades que estaban programadas para el curso siguiente.


En general, me sorprendí bastante ese día puesto que yo pensaba que su actitud no sería esa y no tendrían tantas ganas de trabajar. Además, al ayudarles en una tarea un poco más compleja también fue una hora más entretenida para mí. En general espero que en los siguientes años, esté yo ayudándoles o no, mantengan el interés y las ganas de trabajar.


Por Manuel Escartí Tarazón Y12



jueves, 2 de abril de 2015

lunes, 16 de marzo de 2015

El día de FALLAS en el Colegio EL PLANTIO ISV

Bueno, cuando nos levantamos por la mañana para desayunar, asearnos, vestirnos y recoger la mochila para ir al colegio, nos acordamos que este viernes 13 de marzo de 2015 no teníamos que coger nuestros libros, libretas, apuntes, etc. Este día, dada nuestra condición de alumnos de C.A.S. lo ibamos a dedicar por completo a la festividad de las Fallas.
La verdad es que ya hicimos un pequeño ensayo el día anterior, a partir del mediodía, pues se celebraba la festividad de las Fallas para los más pequeños del cole, en el edificio principal.
Nosotros, por la mañana, ayudamos a montar la falla de los más peques, al traslado de todo el equipo de música y, después de nuestro lunch, acudimos a la zona habilitada para los padres, para tras la pequeña y entrañable celebración de nuestros compis más chiquitines, servir chocolate y churros a sus papás, abuelitos, en fin, a todo aquel que se acercó y quiso degustar tan delicioso manjar preparado por el staff de cocina. Enhorabuena.

 Bueno, a lo que vamos. Ese viernes llegamos al colegio y, nos pusimos manos a la obra.
1º Junto con nuestro tutor y profesor de arte, trasladamos los ninots diseñados, decorados y acabados por nuestros compañeros de Y7 a nuestro edificio de B.I.







2º Uno de nosotros fue el encargado de tapar las mesas, con telas negras, que iban a hacer a su vez de base para la falla.











3º Una vez todos los ninots fueron trasladados y las mesas bien tapadas, nos dispusimos a darle el toque final a la Fala. Ubicar los ninots de la manera más ordenada posible para ello nos fijamos en el tema o en su lema.







Había ninots sobre fast-food, bebidas típicas conocidas, juegos de mesa y de azar, personajes de cuento, etc.

  4º Aquí podemos ver el resultado final.


 Después del acto de la celebración de las Fallas en nuestro edificio de bachillerato, en el cual hicimos la donación de un cheque simbólico a UNICEF de 740 € por lo recaudado en San Valentín y en el torneo de ajedrez, nos desplazamos de nuevo al edificio principal, en cuyo patio ya habíamos colocado tres mesas del comedor.
Allí distribuimos a nuestros compañeros, padres y antiguos compañeros de manera que todos pudiesen saborear el delicioso chocolate y acompañarlo con buñuelos, churros o fartons.
 La verdad que fue a la vez, divertido y estresante, pues sólo eramos seis y muchas las personas deseosas de probar el chocolate. Al final, queremos dar las gracias a varios profesores que nos ayudaron en esta complicada tarea.







 Bueno ¿cuál es la moraleja? pues que si todos trabajamos codo con codo, si ninguno se para a pensar si el otro está o no trabajando, si todos nos animamos los unos a los otros, al final el objetivo acaba cumpliéndose y el colectivo sale beneficiado y nosotros contentísimos.














Felices fallas 2015 a todos.

La alumna y los alumnos de Y12